jueves, 7 de diciembre de 2017

Los extraños.

Cautivan sus besos.
Al brindarlos simplemente dejarán de ser.
Los extraños.
Sus labios ahora poseen más que nombre y apellido,
guardan secretos, sonrisas y sueños,
esconden tras la mueca rígida ternura y vergüenza.
Sus cuerpos ahora son más que carne, piel y
huesos, son lienzos con historias impresas,
cicatrices y deseos.
Pese a sus intentos por no desnudar el alma;
en cada noche y con cada prenda se desarman,
se desprenden del miedo, se quitan la angustia,
el frío y la soledad.
Ahora él sabe:
El café le gusta por las mañanas, el vino por las noches
y el amor a todas horas.
Ahora ella sabe:
La carne le encanta, el hambre lo incita
y su cama es muy amplia.

Didi Soto. 

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