Bienvenidos aquellos que no consideren demonios extraños los deseos descubiertos de la voz femenina.
Bienvenida sea la ligereza moral, pasiones profundas, descaradas y exóticas.
Entrañas expuestas, apetito voraz por todo aquello ingerible o no.
Advertencia:
Antes de empezar habrán de matar egocentrismos inoportunos, golpes de pecho, e identificaciones erróneas con las letras que aquí se desnudan.
Con amor y placer.
Berenice Pinzón
Didi Soto
jueves, 22 de diciembre de 2016
La razón del tributo
Me afeito el coño porque al hacerlo,
evoco deliciosamente a un profesor que hasta donde recuerdo, también usaba
desodorante femenino.
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