lunes, 8 de agosto de 2016

Ella

Estrenarme como bruja negra necesitaría para poseerla.
Resbalar cada noche por su claro vientre,
pero ella descubrió primero ese secreto.
Hechicera blanca como jamás había mirado una.
Construyendo el universo a placer.
Tomándolo todo sin preguntar.


Rompió los amuletos que me guardaban.
Peligrosa, ágil, grácil, violenta.

Creí ilusamente en mi curación.
Busqué otro rostro, otro cuerpo, noches distintas.
Volvió la mirada y ordenó que olvidara todo,
y olvidé a la mujer por la curandera.
Esa que come mi cuerpo y se instala en él.

Llegaría a pensar que no sudar encima suyo es ofensa.
Exijo la hora en que pueda volver a desbocarme en ella.
Pretendo otra vez el brebaje. No deseo desintoxicarme más.

Berenice Pinzón

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