sábado, 9 de diciembre de 2017

El tributo.

A cada una de esas noches de invierno,
con todas las caricias, sudores y heridas
que desataron la voracidad de nuestros labios,
la lujuria de nuestros sueños y la gula de nuestra posesión.
Rindo tributo a las bestias indomables que usurparon nuestros cuerpos,
deshabitados, desolados y heridos.
A las mañanas de un noviembre nuevo,
a las interminables noches de un diciembre viejo,
a las lunas de un enero incierto y los amaneceres
de años después
Homenaje a los lapidados besos que nos pertenecieron
y que bajo las piedras y sábanas olvidados quedaron.
Con amor y perdón brindo por nuestras bestias,
encerradas y domadas por las cárceles de la cordura.

Didi Soto

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