Digamos, lo que percibes de mí, mis incontrolables manías,
lo que mis amantes pasados piensan de mí y mi propia opinión.
Y en resumidas cuentas, me libero hoy de lo uno y de lo otro.
¿Por qué?
Porque en primera instancia, estoy suplicando porque
cualquier opinión se vaya a la mierda, y segunda, porque sé que lo que tú opines, ellos o yo, importará un céntimo,
cuando por fin yo ya no esté aquí.
Berenice Pinzón
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