Y yo pedía veneno para ahogar mis angustias al estar cierta
de la ausencia del objeto de mi pasión…
Y ella se burlaba altanera y pronunció palabra:
-¡Despierta, pendeja! Eso se murió junto con el Siglo XIX.
Berenice Pinzón
Bienvenidos aquellos que no consideren demonios extraños los deseos descubiertos de la voz femenina. Bienvenida sea la ligereza moral, pasiones profundas, descaradas y exóticas. Entrañas expuestas, apetito voraz por todo aquello ingerible o no. Advertencia: Antes de empezar habrán de matar egocentrismos inoportunos, golpes de pecho, e identificaciones erróneas con las letras que aquí se desnudan. Con amor y placer. Berenice Pinzón Didi Soto
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