lunes, 27 de octubre de 2014

Tirana

No es despiadado saber que TODO, cualquier cosa, cual sea, puede suprimirse de tu vida con facilidad.
No es cruel accionar en torno al conocimiento propio.
Nuestro encuentro quizá te haga comprender que el “tenernos” no es más que una convención apenas aceptable.
Murieron los tiempos del romanticismo.
Disculpe usted las molestias.


Berenice Pinzón

domingo, 19 de octubre de 2014

Plegaria

Y recuerdo hoy entre suspiros la plegaria primera que te ofrecí.
Hay franqueza, sentir el respirar en el movimiento acompasado de un pecho ajeno es más que cordialidad.
Quitar las armaduras es difícil cuando ya nos hemos acostumbrado a llevarlas puestas. 
Y sí, quiero ser mantequilla, ablandarme con el calor humano, derretirme de vez en cuando y poder untarme en ti.
Hoy la distancia y el exilio han consumido todos nuestros aceites, intentamos resbalar en el otro y solo provocamos heridas de fricción.
Siempre busqué el calor de tu cuerpo y hoy obtengo tus reproches congelados.
En mi alma ya hay suficientes marcas, en mi corazón, suficiente dicha y en mi cuerpo sólo la certeza de esperarte hasta que hayas recobrado la llama que habrá de derretirme.
Para engrudos, viscosidades y lamentos, no me encuentro.


Didi Soto

miércoles, 8 de octubre de 2014

Recobrando el sazón

Necesito recobrar la pasión en mis dedos, en mis guisos, en mis letras. 
Algo me enferma y debo purgar mis pensamientos.
Déjame que te cuente una historia pasada a través de mis platos presentes.
Sólo así podré disfrutar de los bufetes venideros.


Didi Soto

Ardor

De cuando en cuando me arden los dedos… La necesidad de vomitar lo que en mi mente se digiere, lo que a mi corazón indigesta y lo que a mi rabia enciende
Si lo tienes fácil lo arruinas porque no hay esfuerzo, porque la pasión necesita una fórmula más corrosiva que dos ingredientes simples queriendo evadir la soledad. Porque la necesidad de arrancar la piel del amado surge cuando el amante necesita estar dentro, profundamente dentro.
Estos amores de pieles sudorosas y corazones inertes me enferman; prefiero disfrutar del escarnio en pieles prohibidas, en sexos furtivos y camas ajenas que desperdiciar mis gemidos en sexo deportivo, ganas a medias, pretensiones maquilladas y carentes de sentido.

 Didi Soto

domingo, 5 de octubre de 2014

Cuentos del romanticismo (Diálogos internos)

Y yo pedía veneno para ahogar mis angustias al estar cierta de la ausencia del objeto de mi pasión…
Y ella se burlaba altanera y pronunció palabra:
-¡Despierta, pendeja! Eso se murió junto con el Siglo XIX.


Berenice Pinzón

Obviedades

Estuve a punto de contarte mis cuentos eternos, nombrarte fuente de inspiración inagotable, pedirte matrimonio más allá del entendimiento común; hasta que abriste la boca vomitando toda la miérda de indecisión y miedo con la que yo nada tengo que ver y con la que te empeñas en mezclarme.
Me llevaste a preguntarme  por qué me he relacionado con hombres tan diminutos, tan mediocres… Y por qué habría de querer un hombre al lado mío pudiendo tener  toda la belleza y la magia que lleva una mujer por el sólo hecho de serlo.


Berenice Pinzón