miércoles, 13 de diciembre de 2017

Metáfora de chocolate.

Digamos que tengo una necesidad imperiosa por el chocolate,
es más que hambre, impulso o antojo, es instinto vivo, poderoso, violento.

Tu sabes a cacao, dulce y amargo como lo prohibido.

No seré capaz de solo mirar por el escaparate
todas esas delicias que guardas en el interior,
ni podré conformarme con el olor que despiden tus hornos encendidos.
La mesura es algo que no habita en mi.

Cual adicta en abstinencia cuento los días para recaer.

Didi Soto.

sábado, 9 de diciembre de 2017

El tributo.

A cada una de esas noches de invierno,
con todas las caricias, sudores y heridas
que desataron la voracidad de nuestros labios,
la lujuria de nuestros sueños y la gula de nuestra posesión.
Rindo tributo a las bestias indomables que usurparon nuestros cuerpos,
deshabitados, desolados y heridos.
A las mañanas de un noviembre nuevo,
a las interminables noches de un diciembre viejo,
a las lunas de un enero incierto y los amaneceres
de años después
Homenaje a los lapidados besos que nos pertenecieron
y que bajo las piedras y sábanas olvidados quedaron.
Con amor y perdón brindo por nuestras bestias,
encerradas y domadas por las cárceles de la cordura.

Didi Soto

jueves, 7 de diciembre de 2017

Los extraños.

Cautivan sus besos.
Al brindarlos simplemente dejarán de ser.
Los extraños.
Sus labios ahora poseen más que nombre y apellido,
guardan secretos, sonrisas y sueños,
esconden tras la mueca rígida ternura y vergüenza.
Sus cuerpos ahora son más que carne, piel y
huesos, son lienzos con historias impresas,
cicatrices y deseos.
Pese a sus intentos por no desnudar el alma;
en cada noche y con cada prenda se desarman,
se desprenden del miedo, se quitan la angustia,
el frío y la soledad.
Ahora él sabe:
El café le gusta por las mañanas, el vino por las noches
y el amor a todas horas.
Ahora ella sabe:
La carne le encanta, el hambre lo incita
y su cama es muy amplia.

Didi Soto.