Te diría que deseo locamente cada centímetro de tu humanidad.
Te diría que no hay nada que desee más que a ti en este
instante, que la idea me enciende, me quita la tranquilidad, es una especie de
urgencia. No se compara a un simple deseo, es de ti, de tu olor, de tu piel, de
tu nombre, de tu voz pronunciando el mío, de tus manos recorriéndome, de tu
sexo poseyéndome.
Es de ti como nadie más y estoy segura que no imaginas
cómo.
Es de tu temperatura dentro y fuera mío, es de tus ideas
recorriendo mi mente y de tu sudor recorriéndome la piel.
Es de ti sometiendo este fuego infinito que no sé cómo
apagar.
Es de mi deseo que no busca más que tus huellas.
Es de mí, sin saber cómo encontrarte.
Berenice Pinzón
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