miércoles, 18 de noviembre de 2015

Y te recuerdo

De rodillas exigiendo un poco de maltrato, suplicando besos que quemaran ardorosamente tus labios, anhelando caricias para salar tus heridas y poder entonces expiar tus culpas, las mías y las del mundo con tu dolor.

Cuando llegas de rodillas estas dispuesto a cambiarle el nombre al amor, la mirada al ser amado y las intenciones al verdugo.

Sé que aquellos besos no mitigaron tus ganas, sé que ni todas las caricias sucias pudieron saciar tu deseo, sé que para erguirte necesitabas más escarnio que el de mi lujuria posesiva y pecadora.

También se ahora que las rodillas resisten más que los pies y las voluntades. 


Didi Soto

miércoles, 4 de noviembre de 2015

Hablemos

Te diría que deseo locamente cada centímetro de tu humanidad.
Te diría que no hay nada que desee más que a ti en este instante, que la idea me enciende, me quita la tranquilidad, es una especie de urgencia. No se compara a un simple deseo, es de ti, de tu olor, de tu piel, de tu nombre, de tu voz pronunciando el mío, de tus manos recorriéndome, de tu sexo poseyéndome.
Es de ti como nadie más y estoy segura que no imaginas cómo.
Es de tu temperatura dentro y fuera mío, es de tus ideas recorriendo mi mente y de tu sudor recorriéndome la piel.
Es de ti sometiendo este fuego infinito que no sé cómo apagar.
Es de mi deseo que no busca más que tus huellas.
Es de mí, sin saber cómo encontrarte.


Berenice Pinzón