miércoles, 20 de mayo de 2015

En efecto

Si la humanidad se desnudara de sus prejuicios, seríamos una orgía colectiva!!

Berenice Pinzón
Didi Soto

martes, 19 de mayo de 2015

Si no me temieras tanto

Entonces podríamos desnudarnos el alma, el cuerpo y el pensamiento hasta saciar el hambre que nos consume y nos aprisiona, entonces desnudos y ebrios podríamos encontrar la calma.
Si tan sólo no me temieras tanto.
Tu temor tiene fundamentos, quiero devorarte entero, saborear lo más oculto de tus pasiones, encontrarte en las profundidades de tu deseo y justo en ese instante apoderarme de ti, de tu lujuria, de tu dicha, de tu esencia.
Si tan solo no me temieras tanto….
Siento tus labios tersos sobre mis mejillas, incluso mojados, es lo único que te has atrevido a besar, sin embargo hay lugares mas húmedos y sonrojados que te ofrezco.
Si tan solo no me temieras tanto.


Didi Soto

sábado, 16 de mayo de 2015

Del sadismo

Practíco un sadismo silencioso.
Gusto, saboreo y disfruto de otros cuerpos a tu salud.
Cada vez que no respondes y extraño tus dientes hiriendo mis pezones, me encargo de tener otros entre los míos.
Cada vez que gozas entre los arrabales, yo gozo que otro aliento me recorra el cuerpo.
Cada vez que te guardas en el mundo de los polvos, cuadros y pastillas de colores, yo me guardo en la explosión de sustancias que produzco en cada orgasmo.

Berenice Pinzón




miércoles, 6 de mayo de 2015

Ajena

Como la flor que pende de su rama; 
tan hermosa, tan efímera. La cual pese a tu contemplación siquiera se perturba, ella sigue ahí, luciendo esplendorosa no solamente para tu ojos, sino para cuantos sepan apreciar y honrar  la belleza misma. 
En esa misma condición hermética se aprisionó a su cuerpo y a su sonrisa, sabiéndose tan vacía y tan deseada.
Cubrió de cristales blindados su espacio, su alma y su conciencia; Se  enclaustró así misma en un disfraz de cuadro de museo, con las luces dirigidas, intencionadas y apropiadas para sólo dejar ver su ángulo más bello, intocable, inalcanzable.
Ridículamente inasequible.


Didi Soto

Descaro

Y sí, hay todos los días un roce que me hace imaginarme tendida en una cama, en un piso frío, en una mesa de trabajo atiborrada de enseres o un rincón inexplorado con gotas y chorros de deseo.
Perdona si te ofende que una mujer describa su pulso ardiente con sus inquietos dedos y su coño humedecido. Todo sería más sencillo si el falocentrismo no nos hubiera negado históricamente el impulso de ser amadas, en la piel, en el sexo, en el alma y hasta en la neurona.


Didi Soto