Sí los besos son para complacernos, ya
están dados,
si por el contrario se usan con fines
turbios;
llámese amor, llámese bien, olvido o
despecho,
por si mismos están negados.
La provocación es un fin en sí misma.
Me provocas, te provoco, nos complacemos.
La seducción como método es una mercancía
MUY BARATA
Tú a mí no me llames puta, puesto que no
hay intercambio de por medio, la entrega es total, mis besos y mi sexo no se
compran ni se venden, mi cuerpo y mis sudores no entran en el mercado, mis
gemidos y mis orgasmos carecen de valor de intercambio.
Deja de pensar que tus circunstancias y tus
pretensiones son las que importan, yo no compro sonrisas ensayadas.
Didi Soto
No hay comentarios:
Publicar un comentario