sábado, 25 de abril de 2015

Hipocresía mercantil

Sí los besos son para complacernos, ya están dados, 
si por el contrario se usan con fines turbios; 
llámese amor, llámese bien, olvido o despecho, 
por si mismos están negados. 

La provocación es un fin en sí misma.
Me provocas, te provoco, nos complacemos. 

La seducción como método es una mercancía MUY BARATA

Tú a mí no me llames puta, puesto que no hay intercambio de por medio, la entrega es total, mis besos y mi sexo no se compran ni se venden, mi cuerpo y mis sudores no entran en el mercado, mis gemidos y mis orgasmos carecen de valor de intercambio. 


Deja de pensar que tus circunstancias y tus pretensiones son las que importan, yo no compro sonrisas ensayadas.  

Didi Soto

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