Tengo ganas de enmielarte el oído, la sonrisa y hasta la conciencia.
Derretir con cálidos susurros el invierno de tu soledad, luego entonces, sabrás que tu escondite nunca fue seguro y que del amor nadie se salva; Ni siquiera el más ermitaño de los hombres.
Didi Soto
Derretir con cálidos susurros el invierno de tu soledad, luego entonces, sabrás que tu escondite nunca fue seguro y que del amor nadie se salva; Ni siquiera el más ermitaño de los hombres.
Didi Soto
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