sábado, 29 de noviembre de 2014

Caudal

¡Que hierva el deseo!
¡Que se desborde!
 Si te pudieron alcanzar mis besos, ya alcanzaran a otros en el camino.


Berenice Pinzón

Yo sólo...

No soy lo que tu anhelo quiere, no soy lo que deseas, ni lo que podríamos ser juntos…
Ni lo que pides, ni lo que te han pedido.
No soy lo que está en tu cabeza, ni lo otro, ni siquiera lo que yo pretendo ser. 
No soy tu amor, tu pareja de vida, ni un contrato, ni un amor incondicional.
Soy  lo que entiendo, todo y nada, todo en tu vida o nada en la mía.
No soy:
“Y vivieron felices para siempre”
Perdón, en verdad te quiero, en verdad te olvido rápidamente.


Berenice Pinzón

jueves, 27 de noviembre de 2014

Nota en el espejo

He de decirle, querido compañero de noche, que encuentro delicioso el cuerpo que multiplica mi propio peso y que ahora me atrapa con su placido descanso.
Brazos poderosos envuelven mi humanidad, ha logrado usted ponerle nombre, cuerpo y voz a mis gemidos, sin embargo, no tolero ni toleraré sus ronquidos.
Quizá volvamos a encontrarnos.


Berenice Pinzón

martes, 18 de noviembre de 2014

Dulces pretensiones

Tengo ganas de enmielarte el oído, la sonrisa y hasta la conciencia.
Derretir con cálidos susurros el invierno de tu soledad, luego entonces, sabrás que tu escondite nunca fue seguro y que del amor nadie se salva; Ni siquiera el más ermitaño de los hombres.

Didi Soto


domingo, 2 de noviembre de 2014

Aclaración

No estoy a tu disposición, busco la medida exacta de lo que me haga plena y feliz, ahora sé que eso es mi sonrisa, no hay quien pueda generarla. Suerte si decido compartirla contigo. No necesito tu locura, tu drama ni tus ansias, voy más allá de lo que pudieras poseer, no creo en tus pretensiones, creo en mi deseo irreverente, creo en romper las barreras que has inventado.
No existe nada que pueda limitarme ni una voz que atormente mis ganas ni amedrente mis propósitos.


Berenice Pinzón

Claves

Y al preguntar qué se hace sin ti, la respuesta fue fácil y contundente:
“Lo que siempre has hecho”
Y tienes razón. GOZAR. Pues siempre llegan, igual que tú.


Berenice Pinzón