Ella buscaba un pretexto (Le es fácil encontrarlos) Se
dirige sin tropiezos hasta quedar de frente.
Ella lo ve con una sola pregunta en su mirada. Justo queda
su sexo a la altura de su rodilla, ella le exhorta con los ojos mientras
presiona su monte contra su rodilla, las ganas escuecen, la lujuria de ambos
escurre como sudor por sus frentes y nadie las seca.
La desmesura de su idilio, habrán de padecerla en un
infierno que poco les preocupa. El ardor de su pasión furtiva se asemeja al
fuego que los consume y renueva cuando sus cuerpos por fin se encuentran
desnudos y ocultos.
Didi Soto
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