Quiero experimentar todas las drogas posibles y tú me
ofreces sólo una, tu cuerpo firme y entregado, tus humedades sorprendentes y tus
deseos.
Pretendieron cortar mis alas, mi rostro se tiñó de culpa. No
quiero llorar más.
Sé que me quieres, pero no sé si quiero quererte.
No te creo, ya ni sé si quisiera creerte.
Por qué sonríes todo el tiempo, no protestas ni gritas como
mis heridas lo hacen. No criticas, ni lastimas como mis caminos lo hicieron.
Berenice Pinzón
