Bienvenidos aquellos que no consideren demonios extraños los deseos descubiertos de la voz femenina.
Bienvenida sea la ligereza moral, pasiones profundas, descaradas y exóticas.
Entrañas expuestas, apetito voraz por todo aquello ingerible o no.
Advertencia:
Antes de empezar habrán de matar egocentrismos inoportunos, golpes de pecho, e identificaciones erróneas con las letras que aquí se desnudan.
Con amor y placer.
Berenice Pinzón
Didi Soto
lunes, 6 de junio de 2016
María Cristina
Recuerdo el color de tus cabellos revueltos, el garbo de tu
voz.
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