sábado, 19 de diciembre de 2015

Extracto de los Porqués

Porque te conocí entero y desnudo.
Porque habitas en mí, porque te pienso, te sueño y te imagino. 
Porque puedo recordar cada una de tus marcas e historias.
Porque puedo sentir en lo áspero de tu tacto una ternura más delicada que la del viento fresco rozando mi piel. 


Porque cuando me haces el amor, no existe ni Dios, ni pena, ni castigo, soledad u olvido.
Porque cuando entras en mí el hambre de todo lo mundano se suicida en favor de tu placer y el mío.
Porque yo quise robarte un beso que me nublara la vista y me permitiera ver con el alma.

Porque tu aroma me hizo pensar en la remota posibilidad de volver a enamorarme.

Didi Soto

La piedra del deseo.


 La punta que hiere al amor y en general a la vida, se afila con la piedra de la insuficiencia, el deseo permanente de hacer un poco más, de tener un poco más, de poseer, de consumir... afilada bien termina por fatigar la magia de disfrutar lo que de las manos se nos escapa, el presente.


No ser suficiente para el juez autócrata interno implica dolorosas trayectorias de la conciencia. No basta con tenerlo, lograrlo, poseerlo y consumirlo, requieres enseguida un poco más; sexo, dinero, amor, embriaguez, lujuria, deseo, deseo, deseo ininterrumpido, deseo in crescendo.

Didi Soto