Me cansé de tu malestar cotidiano, me aturdí de estar al
pendiente de ti, me cansé del complejo de ser insuficiente.
Hoy juez mío, te abro mis brazos y suplico tu abrazo.
Hoy te ofrendo mis gozos y mis escondidos placeres.
Hoy puedes hacerme tuya hasta el hartazgo, siempre y cuando
no intentes tocar mis pensamientos, puedes llenarme de moretones la piel y de
cicatrices el rostros más nunca podrás tocar ni mi alma llena de regocijo ni mi
corazón rebosante de amor.
Didi Soto